Datos del Instituto Combustível Legal revelan un aumento del 18% en los casos de adulteración; Aprende cómo evitar daños
São Paulo, julio de 2025 – La calidad del combustible es un factor esencial para el buen rendimiento de los coches, así como para la durabilidad de los componentes, además del ahorro económico para el conductor. En 2024, los problemas causados por combustibles adulterados afectaron a más de 643 mil vehículos, en 18 estados, según un relevamiento del Instituto Combustível Legal (ICL). NTK, marca de la multinacional japonesa Niterra, responsable también de NGK y especialista en sistemas de encendido, comparte cómo los combustibles adulterados o fuera de especificación causan daños directos e indirectos a los automóviles:
1- Gasolina de bajo octanaje: Puede provocar una combustión anormal, aumentando la temperatura y la presión en la cámara de combustión, lo que daña el motor y las bujías. Los aditivos para aumentar el octanaje, como el óxido de hierro, provocan que se acumulen residuos en las bujías, los sensores de oxígeno y el catalizador, comprometiendo el aislamiento eléctrico y la eficiencia del sistema. Este tipo de contaminación, cada vez más común en Brasil, se identifica por residuos rojizos en las piezas y también puede acelerar el desgaste de bombas e inyectores de combustible.
2- Gasolina envejecida: Un aspecto poco conocido por los conductores es que la gasolina tiene fecha de caducidad. Almacenado correctamente mantiene sus propiedades hasta por tres meses. Pasado este período, hay dificultad para quemarse, lo que contribuye a dañar las bujías, además de formar residuos que obstruyen los inyectores, dificultando el arranque del motor.
3- Etanol con exceso de agua o alta acidez: Principal responsable de la contaminación por etanol, en Brasil el etanol hidratado utilizado como combustible contiene, en promedio, entre un 5% y un 6% de agua en su composición. Estos contaminantes comprometen directamente el desempeño del sistema de encendido, perjudicando la quema de combustible, y además aceleran la corrosión y el desgaste de piezas metálicas, como boquillas de inyección, válvulas y cámaras de combustión, reduciendo la vida útil del motor y aumentando los costos de mantenimiento.
“Incluso los sistemas equipados con protección contra la contaminación tienden a perder eficiencia cuando se exponen continuamente a combustibles no estándar”, explica Hiromori Mori, consultor de Asistencia Técnica de Niterra do Brasil. “A menudo, los signos de fallo o mal funcionamiento de estos sensores aparecen gradualmente, lo que dificulta que el conductor identifique inmediatamente la causa”.
Entre los síntomas más comunes se encuentran un aumento en el consumo de combustible, dificultad para arrancar, especialmente cuando el motor aún está frío, pérdida de rendimiento al acelerar y encendido de la luz de inyección en el tablero, signos que suelen aparecer de manera progresiva, requiriendo atención para evitar daños más graves en el sistema de inyección.
¿Cómo evitar el problema?
Se recomienda que los consumidores opten siempre por suministros de establecimientos de confianza. “Los precios muy por debajo del mercado son una valiosa advertencia”, refuerza Mori. Para comprobar la reputación del lugar, internet es un buen aliado. "También es importante pedir la factura, controlar el consumo medio del vehículo y observar siempre la densidad del combustible al repostar. Otras formas de protección son el derecho a solicitar una prueba de surtidor en la estación o contactar con la bandera", aconseja.
En cuanto a la tecnología de los vehículos, los sensores de nivel de combustible y oxígeno ayudan a proteger contra entradas de baja calidad, pero el uso continuo de productos en condiciones inapropiadas puede acortar la vida útil de las piezas, dañando el rendimiento del motor. Por tanto, la prevención del suministro es fundamental.